Escribí esto la semana pasada en la biblioteca de El Museo Británico, al quedarme impresionado por su magnitud. Lo transcribo.
El Museo Británico es la prueba de lo complicado y quimérico de la tarea que el hombre se ha impuesto: clasificar, ordenar y ampliar el conocimiento del mundo que le rodea, con el objetivo de comprenderlo y utilizarlo en su propio beneficio.
Complicado, por la falta de un método general y cláramente definido, y quimérico por la imposibilidad de comprender el mundo en su totalidad antes de que éste amplie la materia a estudiar, el Museo Británico también nos muestra lo emocionante de la tarea, la excitación de saber más y más de todo.
Quiero creer que la Inteligencia Artificial facilitará un día esta tarea, y si bien no pueda actuar sobre la totalidad del conocimiento, sí lo hará sobre una gran parte. Es más, quiero creer que algún día lo hará más rápidamente que el hombre, pero sin dejar a este relegado, ni mucho menos. El hombre siempre será capaz de ayudarse en ella para aumentar el reto, aumentar la materia a estudiar, acercarse más a rozar las estrellas con los dedos o el fondo del mar con los pies, haciendo la tarea menos quimérica, y más emocionante.
British Museum, 17-11-2006